Escena de la Pelicula Como agua para Chocolate19 septiembre, 2006
100ºC
Escena de la Pelicula Como agua para Chocolate17 septiembre, 2006
La patria del racimo
Yo en los caminos,
en los montes anduve.
Las viñas me cubrieron con su túnica verde,
probe el vino y el agua.
En mis manos
voló la harina, rebaló el aceite,
pero
es el pueblo de Italia
la producción más fina de la tierra.
Yo anduve por las fábricas,
conversé con los hombres,
conozco la sonrisa
blanca de los ennegrecidos rostros,
y es como harina dura esa sonrisa:
la áspera tierra es un molino.
Yo anduve
entre los pescadores en las islas,
conozco el canto
de un hombre solo,
solo en las soledades pedregozas,
he subido las redes del pescado,
he visto en las laderas calcinadas
del sur, rascar la entraña
de la tierra más pobre.
He visto el sitio
en que mi amigo el guerrillero Benedetti
inmovil con su explosivo en la mano
dejó allí para siempre
el rostro pero no la sonrisa.
Por todas partes
he tocado
la materia humana
y ese contacto
fue para mí como tierra nutricia.
Yo habia andado mucho
conversando con trajes,
saludando sombreros,
dando la mano a guantes.
Yo anduve entre hombres sin hombres,
mujeres sin mujer,
casas sin puertas.
Italia, la medida
del hombre simple elevada
como el granero al trigo,
acumulando granos,
caudal tesoro puro,
germinación profunda
de la delicadeza y la esperanza.
En las mañanas
la más antigua
de las mujeres, gris color de olivo,
me traía
flores de roca, rosas arrancadas
al difícil perfil de las laderas.
Rosas y aceite verde, eran los dones
que yo recogí, pero
sobre todo
sabiduría y canto
aprendí de tus islas.
Adonde vaya llevaré en mis manos
como si fuera el tacto
de una madera pura,
musical y fragante
que guardaran mis dedos,
el paso de los seres,
la voz y la sustancia,
la lucha y la sonrisa,
las rosas y el aceite,
la tierra, el agua, el vino
de tu tierra y tu pueblo.
Yo no viví con las estatuas rotas
ni con los templos cuya dentadura
cayó en sus antiguas jerarquías.
Yo no viví tampoco
solo el azul y el aroma,
yo recibi las ondas sacudidas
del océano
humano:
en la mayor misería
de los desmantelados arrabales
metí mi corazón
como una red nocturna,
y conozco las lagrimas y el hambre
de los niños,
pero
tambien conozco el paso
de la organización y la victoria.
Yo no deje mi pecho
como una lira inmovíl
deshacerse en dulzura,
sino que camine por las usinas
y sé que el rostro
de Italia cambiará. Toqué en el fondo
la germinación incesante
de la mañana, y espero.
Yo me bañe en las aguas
de un manantial eterno.
Pablo Neruda
Las Uvas y el viento.
14 septiembre, 2006
Las Curiosas Perdices
Ahora disponía de tiempo para pensar que diría para justificar la falta de una perdiz, y encontró pronto la excusa. Diría que al ir a sacar las perdices del asador había llegado el gato, se la había arrancado de la mano, alojándose inmediatamente con su presa.
Después de haber pensado esta excusa, volvió a salir a la calle para ver si su esposo venía. Comprobó que no se le veía por ninguna parte, pero si pensaba en la segunda perdiz, la boca se le estaba haciendo agua. Y no pudo resistir. No podía pensar en otra cosa y hubiese enloquecido de no poder comer un trocito aunque pequeño de la segunda perdiz. Lo pensó y repensó y puso manos a la obra.
Al animal le cortó el cuello, que comió con hambre casi canina, y a continuación se relamió los diez dedos de las manos. “Pobre de mí”, se lamentaba, “¿qué diré ahora cuando no queda nada de las perdices? Pero ¿qué otra cosa podía hacer si me atosiga el hambre? Sinceramente, me importa poquísimo lo que puedan decir o pensar. ¡Yo me como la segunda perdiz!”.
El campesino permaneció tanto tiempo fuera de casa que la mujer tuvo tiempo para saciar su voraz apetito. Cuando el campesino regreso a su casa, preguntó: “¡Hola! ¿Están las perdices?”.
“¡Que desgracia más grande!”, exclamo su esposa, “nuestra desdicha es muy grande. ¡El gato se las ha comido!”
El campesino, encolerizado, entro como un vendaval en la habitación y se arrojó sobre su esposa, a la que por poco saca los ojos si ella, con voz entrecortada, no le hubiese dicho: “No te lo tomes así. Todo ha sido una broma. ¡Sólo una broma! ¡Desaparece, Satanás!. Las he tapado para que no se enfríen”.
“¡Gracias a Dios! Menos mal”, respondió el marido, “Tú no sabes lo que podría haber hecho contigo. Pero ahora, rápido saca el mejor mantel que tengamos y mi jaspeada jarra de madera. Pondremos la mesa bajo el emparrado en el prado pequeño”.
“Coge primero los cuchillos; ambos necesitan un buen afilado. Puedes afilarlos en la piedra de amolar que hay afuera en el patio”.
El campesino fue al patio con le cuchillo en la mano. En ese preciso instante llegaba el capellán, a quien el campesino había invitado a comer perdices. Se dirigió corriendo hacia la mujer y la abrazo cariñosamente, pero ella se libró, diciéndole: “Huid!, Rápido, ¡huid! Vuestro cuello esta en peligro. Mi esposo acaba de salir para afilar un gran cuchillo. Me ha dicho que si os echa el guante os cortará los testículos”.
“¡Por el amor de Dios!”, exclamo asustado el capellán “¿Pero qué estás diciendo? Nosotros solo queremos comer las dos perdices que tu esposo ha capturado esta mañana”.
Pero la mujer interrumpió “¡Por San Martín! Aquí no tenemos perdices, ni ningún otro pájaro en casa. ¡Pero mira afuera y veras como afila el gran cuchillo!”.
“Ya lo veo”, tartamudeo el capellán, pálido como la cera. “Por mi honor creo que dices la verdad”.
Y apenas pronuncio estas palabras cuando ya había desaparecido de allí. La falsa mujer llamó a voz en grito a su esposo, diciéndole: “¡Escúchame! ¡Ven inmediatamente aquí!”.
“¡Por mil diablos! ¿Qué te sucede ahora?”, le dijo el marido.
“¿Que qué me sucede? ahora mismo lo sabrás. Echa inmediatamente a correr y persigue al capellán. Nos ha causado una perdida. “Se ha llevado las dos perdices las dos perdices asadas”.
El campesino, con gran ira en su corazón y el gran cuchillo en la mano, echó a correr detrás del capellán.¡No os escapéis!”, le grito el campesino al capellán, “aún están calientes y os las habéis llevado; dejadlas aquí mismo, en el suelo. ¡Esperad! ¿¡Sois un mal huésped si pensabas comerlas a solas!”.
El párroco miró atrás y vio al furioso campesino que, empuñando un enorme cuchillo, se estaba aproximando. Estaba convencido: había llegado su última hora. Pero siguió corriendo y detrás de él el campesino, por que deseaba recobrar sus perdices. El párroco llego finamente a su casa y cerró la puerta con llave y pasador.
“Y ahora dime cómo has conseguido desembarazarte de las perdices”
“Que Dios me ayude!”, respondió ella, “apenas me vio el párroco, ya me pregunto si no quería enseñarle los pájaros. Su deseo era verlos. Sin sospechar lo más mínimo, lo acompañe hasta el lugar donde los había ocultado. Inmediatamente extendió las manos, cogió las dos perdices y salio corriendo; yo no pude perseguirlo por que primero te lo tenía que decir a ti!.
“Es posible que estés diciendo la verdad”, respondió el campesino, “¡pero creo que lo mejor será olvidarnos del asusto!”.
De esta forma fueron engañados el párroco y el campesino que había capturado las dos perdices. Esta historia demuestra, una vez más, las mujeres han sido creadas para engañar. Convierten las verdades en mentiras y las mentiras en verdades.
(Cuento de Francia)
Hans-Jörg Uther, Relatos del comer y el beber
11 septiembre, 2006
Solo por Hoy

- Solo por hoy, no te enojes
- Solo por hoy, no te preocupes
- Solo por hoy, gana tu pan honradamente
- Solo por hoy, siente gratitud por todos los vivientes ... ( es decir, por la vida)
- Solo por hoy, Honra a tus padres y ancianos, a tus maestros y alumnos
Cinco principios fundamentales para la felicidad, cinco principios que me gustaria que quien entre a este blog, los prácticará SOLO POR HOY, estoy segura de que si lo hacen sentirán la diferencia de la vida, que rutinariamente llevamos y la que vivirán solo por hoy y por todos los días que práctiquen estos sencillos principios, complicados para nuestro ser.
Ay les dejo la tareita..... Solo Por Hoy
09 septiembre, 2006
La encuesta de Pomés
¿Cuáles son los diez platos, comidas o bebidas, dulces o salados, que te gustan más; aquello con que se te hace la boca agua. La hora de la verdad de lo que se ingiere, no importa el orden”.
Bueno para continuar ahí les dejo la lista..
1.- Las tortas de afrecho y zanahoria que hacia mi papá cuando tenia 14 años, supuestamente para contrubuir con mi dieta :-)
Con la boca hecha agua, les dejo este pedacito de mí..
07 septiembre, 2006
¿Cuántos saltan y cuantos descansan?

¿Cuántos son y cuántos saltan?... Los invito a visitar el siguiente link que me tope por casualidad en la red.. realmente bueno http://j-walkblog.com/blog/docs/platform.htm
04 septiembre, 2006
Un hombre solo en una casa Sola
No tiene deseos de encender el fuego
No tiene deseos de dormir o estar despierto
Un hombre solo en una casa enferma.
No tiene deseos de encender el fuego
Y no quiere oír más la palabra Futuro
El vaso de vino se ha marchitado como un magnolio
Y a él no le importa estar dormido o despierto.
La escarcha ha empañado las ventanas
Pero a él sólo le importa mirar la apagada chimenea
Sólo le gustaría tener una copa que le contara una vieja historia
A ese hombre solo en una casa sola.
Una historia como las que oía en su casa natal
Historias que no recuerda como no recuerda que aún está vivo
Ve sólo una copa vacía y una magnolia marchita
Un hombre solo en una casa enferma.
Jorge Teillier
17 agosto, 2006
Cuando en la tarde aparezco en los espejos
Cuando yo y la tarde queríamos unirnos
Tristemente nos despedimos
Tristemente nos hablamos en el espejo que disuelve las imágenes
Quién soy entonces
Quizás por un momento
De verdad soy yo que me encuentro
Quién soy yo sino nadie
Alguien que quisiera pasarse los días y los días
Como un solo domingo
Mirando los últimos reflejos del sol en los vidrios
Mirando a un anciano que da de comer a las palomas
Y a los evangélicos que predican el fin del mundo
Cuando en la tarde no soy nadie
Entonces las cosas me reconocen
Soy de nuevo pequeño
Soy quien debiera ser
Y la niebla borra la cara de los relojes en los campanarios.
Jorge Teillier
13 agosto, 2006
Adiós
Salgo como de un traje
estrecho y delicado
difícilmente
un pie
después despacio
el otro,
salgo como de bajo
un derrumbe
arrastrándome
sorda al dolor
deshecha la piel
y sin ayuda.
Salgo penosamente
al fin
de ese pasado
de ese arduo aprendizaje
de esa agónica vida.
Idea Vilariño
08 agosto, 2006
La muerte de una generación
05 agosto, 2006
Té para tres
Solo para compartir una canción que hacia mucho, yacia solo en el fondo de mi memoria y sin mucho andar salió de la nada para recordarme tiempos inmemorables, adolescentes, de esos tiempos que uno no quiere salir cuando se devuelve en el espacio de la vida.
Saludos desde las profundas montañas de mi Corazón.
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¿Cuál te transporta a tí a aquellos tiempos de colegio/liceo?
26 julio, 2006
Refranerías
Sancho Panza celebre doctor en el arte de la refranería, dejaba atónito a Don Quijote y tal vez al mismo Cervantes con su sapiencia milenaria. Todo lo explicaba con refranes, sus respuestas precisas gracias al fragante alambique de los refranes, Sancho lo conocía a la perfección, por una sencilla razón, él era del pueblo, del común, la magnificante universidad de la vida lo había graduado.
- Un terrible dictador Venezolano, cada vez que pasaba al frente de la plaza mayor de la capital, decía entre dientes, con un grado de ironía y profecía (adelantándose al pensamiento de muchos gobernantes que lo sucedieron) “He aquí el Gran cachicamo Caraqueño que trabajo para la lapa de la mulera”.
- Un gobernante Venezolano, dominado bajo la oscura y “blanca” soberbia de su mujer, cumplió a cabalidad un refrán criollo que reza así: “Das mas vuelta que mamón en boca de vieja”, Lo vivió hasta el día en que a un reportero, le dijo con tono bravucón, “mis gastos los he cubrido con mi sueldo", "a mi tu no me jodes” desde ahí y para siempre se anoto en el sabio libro de los refranes.
Otros refranes vienen a mi mente como: "Cuando morrocoy va alante es por que alguna ventaja lleva", "Más vale parajo en mano que cien volando", "Más sabe el diablo por viejo que por diablo","Es mejor comer aguacate, que acostarse sin cenar", "En tiempo de guerra cualquier hueco es trinchera". Estos son algunos refranes, del inmenso mar que representan. Invito a los amigos de la Blogosfera a compartir esa sabiduria compilada en la esencia de cada pueblo.
NOTA: Los refránes han sido copiados fielmente de la tradición oral.
Juda León
24 julio, 2006
La muerte de los pobres
es el objeto de la vida, y es la sola esperanza
que, como un elixir, nos eleva y nos embriaga,
y nos da el coraje para llegar a la noche;
a traves de la tempestad, y la nieve, y la escarcha,
es la claridad vibrante de nuestro horizonte negro;
es el albergue famoso inscrito en el libro,
donde se podra comer, y dormir, y sentarse;
es un angel que tiene en sus dedos magnéticos
el sueño y el don de los ensueños extáticos,
y que rehace el lecho de las gentes pobres y desnudas;
es la gloria de los dioses, es el granero mistíco,
es la bolsa del pobre y su patria antigua
es el portico abierto a los cielos desconocidos.
Charles Baudelaire.
18 julio, 2006
Hijas del Viento
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
Alejandra Pizarnik
02 julio, 2006
Amapolas en julio
¿es que daño no hacéis?
Se apagan y reviven. No puedo tocarlas.
En su fuego pongo las manos. Nada se incendia.
Contemplarlas me consume
Llameando así, su rojo ajado y brillante como piel
de alguna boca.
Una boca recién ensangrentada
pequeñas faldas sangrientas!
Hay efluvios que no puedo asir.
¿ Dónde están tus opios, tus asquerosas cápsulas?
¡Si pudiera desangrarme y dormir! —
¡ Si pudiera mi boca unir a una herida así!
Oh, vuestros líquidos rezuman en mí, cápsula de vidrio
Apagándose y aquietándose.
Mas, sin color, sin color. Descoloridamente.
Sylvia Plath
17 junio, 2006
BELZEBUTH
la bóveda azul.
Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta
de alabastro de un templo.
Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas
de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.
Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra
de oro empenachado de llamas alocadas.
Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos
bucles de larga cabellera luminosa.
Es una sombra que mira con un mirar de abismo,
en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.
Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad
de la oreja, produciéndome calor y frío.
Se han helado mis labios.
Mi corazón se ha vuelto rojo de rubí y un ardor de fragua
me quema el pecho.
Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración
azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.
Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden
su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.
Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos
de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios; siguen
ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente
de fuego eterno.
Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma
que se torna a Dios, el alma que había olvidado las fantásticas
bellezas del pecado original.
Belzebuth, mi novio, mi perdición...
Teresa Wilms Montt
10 junio, 2006
Dulcia linquimus arva (Primera versión)
por la noche agrandada de relámpagos
en el espreso del Sur
que desfonda y pierde los campos.
Una amistad hicieron mis abuelos
Con esta lejanía
Y conquistaron la intimidad de la Pampa
Y ligaron a su baquía
La tierra, el fuego, el aire, el agua.
Fueron soldados y estancieros
Y apacentaron el corazón con mañanas
Y el horizonte igual que una bordona
Sonó en la hondura de su austera jornada.
Su jornada fué clara como un río
Y era fresca su tarde como el aljibe del patio
Y en su vivir eran las cuatro estaciones
Como los cuatro versos de una copla esperada.
Descifraron hurañas polvaredas
En carretas o en caballadas
Y los alegró el resplandor
Con que aviva el sereno la luz de la espadaña.
Uno peleó contra los godos,
Otro en el Paraguay cansó su espada;
Todos supieron del abrazo del mundo
Y fué mujer sumisa a su querer la campaña.
Los otros corazones fueron serenos
Como ventana que da al campo;
Resplandecientes y altos eran sus días
Hechos de cielo y llano.
Sabiduría de tierra adentro la suya,
De la lazada que es comida
Y de la estrella que es vereda
Y de la guitarra encendida.
Sangre negra de copla brotó bajo sus manos;
Se sentieron confesos en el canto de un pájaro.
Soy un pueblero y ya no sé de esas cosas,
Soy hombre de ciudad, de barrio, de calle;
Los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
Con esa queja larga que sueltan en la tarde.
Jorge Luis Borges
29 mayo, 2006
Para que no me lean hoy
Acá les dejo el link para que lean La Piedad
Saludos a todos...
15 mayo, 2006
05 mayo, 2006
El Alma del Vino

Una noche, el alma del vino cantó en las botellas:
"¡Hombre, hacia ti elevo, ¡oh! querido desheredado,
Bajo mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos,
Una canción colmada de luz y de fraternidad!
Sobre la colina en llamas, yo sé cuánto se requiere
De pena, de sudor y de sol abrasador
Para engendrar mi vida y para infundirme el alma;
Mas, no seré ni ingrato ni dañino,
Pues que experimento un regocijo inmenso cuando caigo
En el gaznate de un hombre consumido por su labor,
Y su cálido pecho es una dulce tumba
En la cual me siento mucho mejor que en mis frías bodegas.
¿Oyes resonar las canciones dominicales
Y la esperanza que gorjea en mi pecho palpitante?
Los codos sobre la mesa y arremangado,
Tú me glorificarás y te sentirás contento;
Yo iluminaré los ojos de tu mujer arrebatada;
A tu hijo le volveré su fuerza y sus colores
Y seré para ese frágil atleta de la vida
El ungüento que fortalece los músculos de los luchadores.
En ti yo caeré, vegetal ambrosia,
Grano precioso arrojado por el eterno Sembrador,
Para que de nuestro amor nazca la poesía
Que brotará hacia Dios cual una rara flor!"
1844.

